ENTRE BENEFICIOS Y RIESGOS: LO QUE DEBES SABER DEL AYUNO INTERMITENTE
En los últimos años, el ayuno intermitente ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un hábito adoptado por millones de personas que buscan mejorar su salud y controlar su peso. Esta práctica, que consiste en alternar períodos de alimentación con períodos de ayuno (las más comunes son 16 horas de ayuno y 8 de comida), ha ganado respaldo científico por algunos de sus efectos positivos en el organismo.
Estudios recientes de universidades como Harvard y la Clínica Mayo destacan que el ayuno intermitente puede mejorar la sensibilidad a la insulina, favorecer la pérdida de grasa abdominal y reducir la inflamación, factores clave para prevenir enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares. Además, muchas personas reportan mayor energía y claridad mental durante el día.
Sin embargo, no todo es beneficio. Especialistas en nutrición advierten que no se trata de una “dieta milagro” y que puede provocar mareos, ansiedad, alteraciones en el sueño o deficiencias nutricionales si no se planifica bien. Grupos como mujeres embarazadas, adolescentes o personas con enfermedades crónicas deben evitarlo o hacerlo bajo supervisión médica.
La clave, señalan los expertos, está en la personalización. El ayuno intermitente puede ser una herramienta útil si se acompaña de alimentación balanceada, hidratación y consulta profesional. En otras palabras, no es para todos, pero puede ser una opción efectiva y segura cuando se hace con responsabilidad.
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