INDIGNACIÓN Y DOLOR: COLOMBIANA MURIÓ EN BOMBARDEO DE EE. UU. EN VENEZUELA MIENTRAS DORMÍA CON SU HIJA

INDIGNACIÓN Y DOLOR: COLOMBIANA MURIÓ EN BOMBARDEO DE EE. UU. EN VENEZUELA MIENTRAS DORMÍA CON SU HIJA

Mientras en distintos escenarios internacionales se celebran los resultados del bombardeo ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump sobre Caracas, una familia en Bolívar, Colombia, vive una tragedia que no admite aplausos ni justificaciones. Entre lágrimas, rabia e impotencia, hoy lloran la muerte de un ser querido que nada tenía que ver con la guerra.

La víctima es Yohana Rodríguez Sierra, cartagenera de 45 años, comerciante independiente y madre soltera, quien perdió la vida cuando un misil impactó la vivienda donde dormía junto a su hija en medio del ataque aéreo de Estados Unidos en territorio venezolano.

“Yohana era una mujer buena, trabajadora, noble, alegre y luchadora. Sacó a sus tres hijos adelante con esfuerzo y amor. Viajaba constantemente entre Caracas y Colombia buscando oportunidades”, relatan sus familiares, aún sin poder asimilar lo ocurrido.

El momento del ataque quedó grabado para siempre en la memoria de la familia. Ana Corina, hija de Yohana, sobrevivió milagrosamente al impacto. Herida, logró tomar un celular y llamar a sus parientes en Colombia.
“Nos decía llorando: ‘nos están matando, mataron a mi mamá, no sé qué pasa, creo que no nos veremos más’. Fue algo horrible, nadie entendía qué estaba ocurriendo”, contó un familiar.

Yohana murió de manera instantánea. Su hija fue trasladada a un hospital, donde permanece fuera de peligro. Según el testimonio de la familia, cerca de la vivienda había antenas de telecomunicaciones, que habrían sido uno de los primeros objetivos del bombardeo.

Al dolor por la pérdida se suma una herida aún más profunda: no poder despedirse de ella como merece.
“Nos tocará ver su sepelio por una transmisión en vivo. No podemos repatriar su cuerpo porque fue una muerte de guerra”, lamentaron.

La familia decidió contar su historia para mostrar el otro rostro de los bombardeos, el de las víctimas invisibles. Para ellos, Yohana no es una cifra ni un daño colateral: era una madre, una hermana, una prima, una mujer luchadora que murió en un hecho en el que no tenía ninguna responsabilidad.

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