ALARMANTE AUMENTO DE QUEMADOS POR PÓLVORA EN EL HUILA: UNA TRADICIÓN QUE SIGUE COBRANDO VÍCTIMAS
El departamento del Huila enfrenta una situación preocupante en plena temporada decembrina. Según cifras consolidadas del Instituto Nacional de Salud (INS) y reportes de las autoridades locales, ya se superó el número de personas lesionadas por manipulación de pólvora frente al mismo periodo de la temporada anterior (2024–2025), encendiendo las alarmas en el sector salud y en la comunidad en general.
Hasta la fecha, 25 personas han resultado quemadas en el Huila durante diciembre de 2025, una cifra significativamente superior a los 16 casos registrados en etapas comparables del año pasado. Este incremento evidencia que, pese a las reiteradas campañas de prevención, persisten conductas riesgosas que terminan en tragedias evitables.
El reporte por municipios muestra que Neiva concentra la mayor cantidad de casos, con 11 personas lesionadas, seguida por Acevedo y Oporapa (3 casos cada uno), Guadalupe y Pitalito (2 casos), y reportes aislados en Gigante, La Argentina, La Plata y Suaza. Las lesiones más frecuentes corresponden a quemaduras y laceraciones, asociadas principalmente al uso de totes, voladores y cohetes.
Preocupa especialmente que varios de los casos involucran adultos bajo los efectos del alcohol, así como menores de edad que, aunque no siempre manipulan directamente la pólvora, terminan afectados como observadores. Una combinación que multiplica el riesgo y refleja una grave falta de conciencia colectiva.
Desde la Secretaría de Salud del Huila reiteraron que este tipo de lesiones son 100 % prevenibles y que ninguna tradición puede estar por encima del derecho a la vida y a la integridad. “La tradición no justifica el riesgo; protejamos la vida en estas fiestas”, enfatizaron voceros de la entidad.
Más allá del llamado a las familias, este panorama plantea un serio cuestionamiento a las autoridades municipales y departamentales, a quienes la ciudadanía exige controles reales y efectivos sobre la venta, distribución y uso de pólvora, especialmente en zonas urbanas y residenciales. Las cifras demuestran que los operativos y restricciones no están siendo suficientes.
Cada persona lesionada representa una historia truncada, una familia afectada y un sistema de salud presionado innecesariamente. La pólvora no es un juego ni un símbolo inocente de celebración. La verdadera fiesta debe ser regresar a casa con vida, con salud y sin cicatrices que pudieron evitarse.
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